Y “El secreto de Zalamea” se fue de Bookcrossing

Hoy quiero rememorar cómo se fue de viaje el primer ejemplar viajero de El secreto de Zalamea con Bookcrossing (abreviado como BC), la web de libros viajeros.

¿No conocéis Bookcrossing?

Es una idea genial, Consiste en que dejas un libro en algún lugar de la calle o dentro de un edificio público (puede ser donde te apetezca, pero también hay sitios “oficiales”), alguien lo coge (y normalmente deja otro a cambio, pero parece ser que no es obligatorio), lo lee y lo vuelve a dejar en otro sitio distinto (o el mismo, si quiere). Así el libro puede llegar a viajar por todo el mundo y es leído por decenas (o incluso cientos) de personas. Artículo en Wikipedia para ampliar información.

Lo gracioso es que el libro se registra antes de liberarlo en la página web de Bookcrossing, de tal manera que el ejemplar concreto, en este caso El secreto de Zalamea, tiene su propia ficha en BookCrossing. Cada persona que lo coge puede entrar, escribir algo sobre el libro en su ficha, y decir dónde lo ha dejado después de leerlo. Así quién lo ande buscando sabe dónde está ese ejemplar e ir a por él y seguir haciéndolo viajar. Tampoco es obligatorio escribir en su ficha pero si todo el que lo leyese contara su experiencia se le podría hacer el seguimiento gracias a su  número de identificación BCID.

El asombroso viaje de algunos libros

Hay casos de libros que han sido liberados en un país, por ejemplo España, y años después se ha podido comprobar en su ficha que han sido leídos por veinte, treinta o incluso más personas, y que algunas se lo han llevado a otras regiones o países y que actualmente están en la otra punta del mundo, no sé, por ejemplo en Nueva York o en Tokio. ¿Qué pasará con El secreto de Zalamea? El tiempo nos lo dirá si tenemos la suerte de caer en buenas manos.

También es cierto que otros libros no tienen tanta suerte, y simplemente caen en manos de alguien que por desconocimiento o por egoísmo se lo queda en su casa y no hace reseña en la ficha de Bookcrossing. O incluso lo tira a la basura. Pero si el libro tiene la suerte de caer en manos de personas que conocen o que se preocupan por conocer la filosofía de Bookcrossing, al ver que se trata de un libro viajero facilitarán que este ejemplar tenga la vidilla que este sistema de intercambio persigue.

Un ejemplo en español de libro afortunado es el libro Ojalá Jane Fonda nos ilumine, que ha pasado ya ¡por más de 150 manos! Lo liberaron en Argentina en 2011, en 2014 estaba ¡en Rusia! y actualmente está en Vigo, España, después de haber pasado por Bolivia, Finlandia, Grecia, Reino Unido y un montón de sitios más. ¿No es bonito y emocionante?

Cómo se prepara un libro para Bookcrossing

Aquí voy a contar cómo lo hice. Para liberar El secreto de Zalamea en la jungla simplemente creé unas etiquetas (la página de Bookcrossing te facilita modelos, pero yo he hecho el mío propio) en español y en inglés (quién sabe, quizás nuestro ejemplar llegue a otros países y lo puedan leer personas que estén estudiando el idioma de Cervantes).

Para incluir en las etiquetas la información necesaria, como el BCID, que es el número único de identificación de mi ejemplar liberado, algo así como el DNI del libro (no confundir con el ISBN que ya tratamos en otro artículo) me tuve que registrar en la página de Bookcrossing (este enlace te lleva a la página de registro, por si te interesa).

Después de registrarme en Bookcrossing, registré el ejemplar de El secreto de Zalamea, y se le asignó así un BCID que pude poner en las etiquetas. Este es el BCID de este ejemplar de El secreto de Zalamea: 966-13830835.

Las etiquetas las pegué en la portada y en el interior del ejemplar del libro que iba a liberar.

Con cuidado para que no quedaran arrugas procedí al pegado de las primeras etiquetas.

Finalmente, dibujé yo mismo el logotipo de Bookcrossing (ese pequeño libro tan divertido que parece correr libre sin preocuparse por nada en el mundo). Y también hice un código QR que da acceso directo a la ficha de este ejemplar en Bookcrossing, así como una etiqueta con acceso a más información sobre el libro. Todo ello lo pegué en la portada.

Liberación

La liberación del libro la hice en febrero 2016 aprovechando que tenía un viaje a Madrid. Aunque uno de los sitios donde me hubiera gustado liberarlo era el Matadero de Madrid (se hizo una liberación masiva hace dos años y medio allí; puedes ver un vídeo pulsando aquí), al final decidí soltarlo en una zona de liberación oficial de Bookcrossing como La biblioteca popular monumento a Galdós del Parque de El Retiro.

A los cinco minutos de liberarlo (me quedé por la zona mirando) se lo llevó un señor mayor pero me temo que no es seguidor de la filosofía Bookcrossing porque ha pasado año y medio y nadie ha comunicado nuevas capturas en la ficha de la web de BC.

 

Sorpresa, sorpresa

Es una pena que el señor que se lo llevó se lo quedara para sí mismo, porque este ejemplar llevaba una sorpresa. En una página indeterminada (para que lo descubran aquellos que consigan cazar este ejemplar) puse un código QR que conduce a mayor información sobre El secreto de Zalamea. Solo puedo decir que la página no está elegida al azar.

Pero no es la única sorpresa…

Por último, pedía a los bookcrossers (usuarios de Bookcrossing) por cuyas manos pasase este libro que si les apetecía le añadieran algo (una sola cosa) que lo personalice un poco más y le diera vidilla. Estas sorpresas ya no dependen de mí, sino de los hipotéticos lectores que, probablemente, no haya por apropiación indebida del libro.

Os detallo algunas ideas de sorpresa/detalle que podrían valer para otro libro liberado posteriormente (y los ha habido y lo explicaré en próximos artículos) tal y como las proponía en una página del libro:

  • Escribir un pequeño mensaje en el margen de alguna página.
  • Hacer un dibujo en el margen de alguna página o al final o principio del capítulo.
  • Pegar un selfie (previa impresión del mismo en una tienda de fotos) del bookcrosser en cuestión leyendo el libro o haciendo cualquier locura en alguna página (por ejemplo al final de un capítulo para no tapar el texto, tal y como sucede con el código QR anteriormente reseñado).
  • Simplemente firmar en algún lugar del libro.
  • Cualquier otra idea que se te ocurra que no perjudique al libro ni a la lectura del mismo.

Sería genial además que fotografiéis el detalle que le hayáis añadido al libro sin que se vea (en los casos que sea posible) el número de página y nos lo hagáis saber en comentarios de la página de facebook del libro o en la cuenta de twitter @ESDZ1P con el hasthtag #ElSecretoDeZalamea.

Esta fue la experiencia que, aún habiendo salido mal al caer el libro en manos de alguien que no le dio vidilla, seguro que repetiremos de vez en cuando.

Hasta la próxima.

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