Laín. El bastardo – Francisco Narla

Laín. El bastardo

Francisco Narla

RESEÑA

Francisco Narla es, entre otras cosas, y no necesariamente en este orden, gallego, piloto de aviones, pescador y escritor. Casi nada. Tuve el placer de coincidir con él en la XIX semana de la novela histórica de Cartagena (octubre de 2018). Yo presentaba mi Mursiyya, y él, su Laín (también premiado en un importante certamen de novela). Después, junto a parejas, otros autores y organizadores del evento, nos fuimos de cena por la ciudad portuaria. Debo confesar que  esa noche me demostró ser un tío legal y muy elegante. Y con su libro me demostró también, días después, que la escritura de cada uno puede reflejar esas virtudes (si las posees, claro) u otras que puedas tener. Y doy fe de que Laín las refleja bien.

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Además de ser un tío legal y elegante, Francisco Narla le vende a un tuareg un iglú si se lo propone. En su caso vende libros y estoy convencido de que hasta quien no suele leer se llevaría un ejemplar de cualquiera de sus obras después de escucharle hablar sobre ellas. A mí no hay que insistirme mucho para comprar libros, porque reconozco que me encanta leer, y los que me conocéis lo sabéis de sobra, pero, como digo, no hace falta ser un apasionado de la lectura para que el señor Narla te enganche con su discurso, te meta en su mundo ficcional y te compres hasta sus obras completas, si fuera menester. En definitiva, ir a una presentación suya y que se vaya contigo metido en su bolsillo para toda la vida es todo uno. Y si, después, cuando lees lo que te ha puesto enfrente descubres, como he descubierto yo, que no te ha engañado, qué te voy a contar.

“Dentro de la fortaleza de Alamut quedaban dos hombres degollados y la puerta de uno de los armeros forzada. Mientras en el salón principal se rompía el ayuno del largo día, en un rincón de la muralla, por el hueco abierto de un desaguadero que vertía por un conducto anejo a una de las torres de flanqueo, se veía una cuerda tensa que chirriaba sobre un madero calzado en el agujero entre las piedras. Al final de la maroma estaba Laín, con los hombros agarrotados y el temor revoloteando en torno suyo; y, colgando de aquel muchacho que se había caído de un nido, el peso muerto de Lume, que miraba hacia el precipicio con aprehensión, pero que no profería ni el más mínimo sonido, como si comprendiese que les iba en ello la vida”.

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Laín el bastardo es la historia de un chico gallego, el hijo bastardo de un noble. Desarrollada en el siglo XIII, época de cruzadas, y narrada por Martín Códax, autor de cántigas de la época, nos traslada a aquella época en un viaje que llevará al protagonista hasta la otra punta del mundo, buscando a su verdadero padre. Amante de todo tipo de fauna (los animales siempre están muy presentes en la obra de Francisco Narla, ya que el autor es muy aficionado a ellos) el protagonista se especializa en cetrería y es acompañado durante el trayecto por su halcón y su mascota canina, elementos que harán las delicias de los lectores que, como yo, también amamos los animales. No voy a seguir desvelando la trama de esta obra por no caer en el siempre temido spoiler, el destripe que diríamos en castellano.

“Antes de que las bocas se separasen, ella recorrió con la lengua el interior de sus labios y a él se le escapó un gemido quedo, lleno de impaciencia. Algo de lo que ella se regocijó, porque sabía bien lo que hacía y, cuando él quiso acercarse de nuevo, ella sólo le ofreció la mejilla y, en lugar de besarlo, lamió la juntura entre la quijada y la oreja, mordisqueó el lóbulo y, cuando lo dejó ir de entre sus dientes, sopló, provocándole un escalofrío que lo hizo temblar de placer”.

Sí he de decir que las mujeres también juegan un papel importante en las vidas de los personajes principales y, por ende, en la trama de esta novela. Una trama que fluye capítulo a capítulo entre intrigas, aventuras, luchas, música medieval, lealtades y palabras inquebrantables pues, como en algún momento afirma el autor, a través de sus personajes: “un hombre vale tanto como su palabra. Ni más ni menos”. Una historia adictiva que te mantiene enganchado a las letras de este escritor que, seguro, aún le queda mucho por decir.

“A Laín le gustó mucho oír que hablaban de su padre como si continuase con vida. Pese a las pullas que los hermanos Cagafuego dejaban caer en las noches de campamento, el muchacho seguía creyendo, con firmeza, que el viaje que habían emprendido no sería en balde. Estaba convencido de que don Rodrigo seguía respirando en algún rincón perdido de Gaza”.

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Una lectura interesante, amena, original y llena de momentos emotivos que te estremecerán. Mi sobresaliente cum laude para este autor gallego que se instala, desde ya, entre mis imprescindibles de cabecera. No pierdas la oportunidad de ficharlo tú también para la tuya.

Hasta pronto.

Ficha técnica:

Editorial: Edhasa

ISBN: 978-84-350-6315-9

Edición: Primera edición, segunda reimpresión

Formato: Papel

Género: Novela histórica.

Traducción: No procede

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