Tarub y las concubinas de Abderramán II (personajes reales)

Uno de los personajes principales que aparecen en “Mursiyya; El talismán del Yemení” es Tarub, concubina en el harén de Abderramán II. Por no destripar la novela no puedo contar aquí demasiados detalles sobre la participación de Tarub en la trama. Lo cierto es que busqué información sobre ella, sobre su procedencia, fecha de nacimiento, etcétera, pero no encontré nada. Así que, basándome en otros casos mejor documentados, le inventé un pasado adecuado a los hechos históricos de la época y a la ficción de mi obra. Y así surge que Omar, el protagonista ficticio de Mursiyya, la conociese.

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Pero sí que hay una serie de datos históricos conocidos sobre ella que no quiero dejar de reseñar, aunque sea por encima, para dejar constancia de lo que de real refleja mi novela. A saber:

  • La importante influencia que ejerció esta mujer (al igual que otros personajes de palacio) sobre el emir Abderramán II.
  • El amor y favoritismo hacia ella del susodicho emir, capaz de abandonar sus actividades de gobierno o de ocio para acudir a sus brazos.
  • La rivalidad entre Tarub y Nasr.
  • A pesar de ello, la alianza puntual con Nasr para cometer un asesinato (y no cuento más aquí que destriparía demasiado)
  • Fue madre de, al menos, uno de los hijos de Abderramán II: Abd Allah, que también juega un papel en la trama.

Tarub es, por tanto, un personaje importante en la trama de Mursiyya tanto por la parte real como por la ficcional.

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Otras concubinas

El lector de “Mursiyya; El talismán del Yemení” descubrirá la vida en el harén de Tarub y otras concubinas, con los eunucos que las protegían. Son reales y participan en alguna medida en la trama de la novela, las siguientes:

  • Buhayr: madre de Muhammad, el primer hijo varón de Abderramán II.
  • al-Shifa: otras de las favoritas del emir, famosa por haber recibido como obsequio, de las manos del  emir, el mítico collar del dragón (lo de esta preciada joya daría para otra novela, así que en Mursiyya se recoge en unos pocos renglones).
  • Fajr y Mhammara: también encontré alguna referencia muy perdida sobre estas concubinas de las que apenas reflejo lo poco que descubrí: sus nombres.
  • Fadl, Alam y Qalam: procedentes de Medina, eran tres esclavas cantoras que Abderramán II hizo traer a al-Andalus y que eran conocidas como las tres medinesas. Por cierto, parece ser que Qalam tenía origen vasco.

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Y eso es todo lo que puedo contar sin destripar la novela. Podrás descubrir más leyendo “Mursiyya; El talismán del Yemení”.

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