Sergio Reyes Puerta

Mosca cojonera

Confundida por la luz artificial de las farolas, en vez de dormir sigo de cerca el apetitoso cogote de un calvo y, así, me cuelo en un bar de copas pasada la medianoche. Hay mucha gente de todo tipo a la que tocar las pelotas, creo que me divertiré un buen rato. Las luces y el aroma a azúcar procedente de la barra me lleva rauda a olisquear un vaso que, sin duda, tuvo ron y cola hace no mucho en su interior y, ahora, contiene un delicioso poso de dicho néctar. Mmmmmh, cómo me pone. El dueño del vaso parece ser un tipo con gafas de pasta, camisa de flores y patillas algo difusas. Revoloteo alrededor de él, posándome alternativamente entre el vaso y distintas partes de su cuerpo, léase la oreja, la nariz, los labios, el cuello… Intento hacerle cosquillas para relajarlo, pues detecto que mantiene cierta animadversión, traducida en agria discusión, hacia el camarero. Este, tras posarme en su entrecejo en un nuevo intento de rebajar tensiones y dado el estado de embriaguez de aquel, se niega a servirle más bebidas alcohólicas y el borracho rompe el vaso contra el mostrador justo cuando estaba a punto de meterme a libar un poco más de los restos de la deliciosa poción que allí se conservaba. ¡Me libro por poco! En fin, sigo sobria y viva, cosa que celebraré molestando a otros clientes del bar, ya que el rompevasos es expulsado del local por los controladores de acceso del mismo (que, sin embargo, pasan de mí olímpicamente, jijiji).

Al día siguiente, temprano, cuando revoloteo alrededor de una señora muy estirada a la que he seguido desde el bar y que espera el metro en Callao (supongo que para ir a trabajar, aunque no tiene pinta de curranta), veo al mismo tipo durmiendo en un banco del andén. En el suelo sus zapatos y en sus pies unos calcetines agujereados por los que asoman ambos dedos gordos. ¡Mosca mía, digo, madre mía! ¡Qué sucios! ¡Y qué aroma! ¡Vaya bouquet! ¡Menudo banquete me espera! ¡Y lo que me voy a reír haciéndole cosquillas en los pies! Ay, cuando pienso en que, mientras yo disfruto, los humanos procuran mantenerse alejados del tipo y murmuran sobre él…

Relato perteneciente a mi proyecto: Ejercicios de estilo.

Resto de ejercicios pinchando aquí.

NOTA: Descubre la importancia de escribir sobre moscas pinchando aquí.

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