Sergio Reyes Puerta

Trucos de ortografía no sólo para escritores: tildes y acentuación

Hola. Como siempre digo al comienzo de estos trucos que voy publicando, yo soy el primero que me equivoco y tengo fallos ortográficos. Precisamente por eso, para que entre todos podamos mejorar nuestra escritura, hago estas entradas en las que explico algunos de los fallos más habituales que se ven en muchos libros. Y sí (siempre lo repito porque hay gente que llega por primera vez a mis consejos ortográficos a través de este concreto, así que tengo que reiterarlo aquí también), muchas de estas entradas también llevan o llevarán consejos útiles al hablar, de ahí lo de «no sólo para escritores» en el título. Y aclaro que sé que la RAE dice que sólo, cuando se usa como adverbio, se escribe ahora sin tilde, pero me temo que últimamente no estoy de acuerdo en todo con dicha institución y, ya sabéis, a veces las normas también están para saltárselas (y más abajo, al final, aprovechando que hoy hablo de tildes, pongo algunos ejemplos sobre esto). Y ahora, a lo que veníamos:

EL PORQUÉ DE LAS TILDES:

A propósito del título de este apartado, otro día os hablaré de cuándo escribir por qué, porqué, porque, etcétera. Pero vamos al tema de las tildes.

Mucha gente, al hablar de escritura y ortografía, dice que tal palabra lleva acento en tal sílaba, o preguntan si hay que acentuarla. En realidad, aunque podemos hablar de acento ortográfico, el acento es un término más referido a la pronunciación y entonación de las palabras para distinguir la sílaba que se pronuncia en un tono más alto y, en esos casos, se le adjetiva como prosódico (o tónico), mientras que para hablar del acento meramente ortográfico disponemos de una palabra específica que nos permite abreviar y distinguir: tilde.

Las tildes sirven, por tanto, para señalar sobre el papel, tan sólo en determinados casos, la posición del acento prosódico, el que afecta a la entonación y pronunciación de una sílaba. Y esos casos determinados y, por lo general, bien especificados en la norma ortográfica española son los menos, pues de otro modo habríamos de pasarnos gran parte del tiempo de escritura tildando palabras de manera innecesaria. Por ello, lo que dice la RAE es que se deben tildar los casos que se salen de la norma general.

TIPOS DE ACENTUACIÓN

Para ello debemos identificar la acentuación prosódica de una palabra o, dicho de otro modo, cómo la entonamos al hablar y qué silaba suena más alta que las demás. De este modo descubrimos que hay palabras:

  • AGUDAS: se acentúan en la última sílaba (otra cosa es cuándo haya que poner tilde al escribirlas, esto lo veremos luego, de momento nos referimos a la entonación). Por ejemplo: actor, cascabel, necedad o inundar. Como podéis ver, ninguna de estas lleva tilde. Sí la llevaría cabrón, camión, Andrés o ladró pero eso lo explico luego.
  • LLANAS: tienen el acento prosódico (no necesariamente la tilde) en la penúltima sílaba. Por ejemplo: papiro, orden, bronquitis y caña. Las he escogido sin tilde, luego veremos cuándo deben llevarla.
  • ESDRÚJULAS: se acentúan en la antepenúltima sílaba y son, junto a las sobreesdrújulas, las más fáciles de tildar. Algún ejemplo: árbitro, número, lógico o zángano (esta me chifla, pero tú no lo seas y aprende…).
  • SOBREESDRÚJULAS: se acentúan con anterioridad a la antepenúltima sílaba. También muy fáciles de tildar. Ejemplos: Llévesemelo, apréndetelo, tatareándoselo y espontáneamente.

Teniendo todo esto claro, nos será más fácil saber cuándo debemos tildar y cuándo no. Entonces…

CUÁNDO PONER TILDE

  • No se pone tilde en los monosílabos, salvo casos de tilde diacrítica (la cual se usa para distinguir significados, haré una entrada más adelante al respecto).

Debemos poner tilde en:

  • Aquellas palabras AGUDAS que terminan en vocal, en -n o en -s: camión, león, acertó, cayó, Inés, Andrés.
  • Las palabras LLANAS que NO acaban en vocal, en -n, o en -s. Es fácil de recordar, pues es lo contrario del caso anterior: escáner, mártir, cónsul, árbol, ágil… ¡Fácil! Pero hay alguna excepción que luego os cuento, después de este truquillo:

ATENCIÓN, TRUCO: Yo, que siempre me sentí como un ASNO porque no conseguía memorizar esta regla, me serví de esa palabra, ASNO, compuesta de vocales (vale, no están todas pero a mí me vale como regla mnemotécnica) y la S y la N para que no se me volvieran a olvidar estas normas. Así que, aviso desde ya: al próximo que vea olvidarse de poner la tilde en una palabra aguda o llana le mandaré una bonita foto de un asno. Os vigilo. Y me vigilo, que seguro que yo os acabo ganando en acumulación de asnos.

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  • ¡ATENCIÓN! Excepciones en las palabras llanas: También pondremos tilde a las palabras LLANAS que acaban en consonante doble: bíceps, cómics, tótems o wéstern. Y también cuando terminan en Y: yóquey, póney (estos casos son muy poco habituales). Otra excepción es cuando nos encontramos con un hiato, en el que sí llevará acento aún siendo llana acabada en vocal, s o n, pero esto de los diptongos y hiatos ya lo puse en una reciente entrada (y en otra entrada futura os explicaré que esa y en lugar de e también se admite). Ejemplos: existía, existías, existían.
  • Y, para terminar, tildaremos SIEMPRE todas las palabras esdrújulas y sobresdrújulas: Copérnico, inútiles, entrégueselo

Algunos ejemplos:

«Tosco, de piedra común, tan mal labrado que a primera vista parecía monumento románico, por más que en realidad sólo contaba un siglo de fecha, siendo obra de algún cantero con pujos de escultor, el crucero, en tal y a tal hora, y bajo el dosel natural del magnífico árbol, era poético y hermoso». (Emilia Pardo-Bazán, Los Pazos de Ulloa).

He destacado con negrita y subrayado la vocal acentuada en la pronunciación de este texto de la Bazán, salvo en las monosílabas. Os hago un breve análisis que corrobora lo que hemos visto respecto a las tildes y en el que reflejo algunas excepciones:
-Palabras agudas tildadas por terminar en vocal, n o s: común y algún.
-Palabras agudas no tildadas por no terminar en vocal, n o s: realidad, escultor, dosel y natural.
-Palabras llanas tildadas por no terminar en vocal, n o s: árbol.
-Palabras llanas no tildadas por terminar en vocal, n o s: tosco, piedra, labrado, primera, vista, monumento, contaba, siglo, fecha, siendo, obra, cantero, pujos, crucero, sitio, hora, bajo, era y hermoso.
-Palabras llanas excepcionales: parecía (en este caso por tratarse de un hiato a pesar de acabar en vocal) y sólo (otra excepción de la que hablaremos más abajo, para distinguir un significado, aunque la RAE no esté muy de acuerdo conmigo).
-Palabras esdrújulas siempre acentuadas: románico, magnífico y poético.
-Excepción: he querido señalar el monosilábico más para recordar que se acentúa o no en función del significado que ejerza en la oración (a esto se le conoce como acento diacrítico, para distinguir el significado de palabras que se escriben igual y lo veremos en otra entrada futura). En este caso, si pretendiera significar conjunción adversativa (pero o sino) no se tildaría. En otros casos (equivalente a suma, comparación, etcétera), como en el texto citado, sí se tilda. A veces estos casos concretos que hay que conocer de manera individual pueden afectar al uso de las reglas generales ya comentadas.

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«Ya que para despedirme,
dulce idolatrado dueño,
ni me da licencia el llanto
ni me da lugar el tiempo (…)» (Sor Juana Inés de la Cruz)

En este texto de Sor Juana Inés de la Cruz con el que me voy empezando a despedir de estas reglas generales, la primera estrofa de su poema Ya que para despedirme, también he señalado en negrita y subrayado las vocales con acento prosódico. Como ya dije más arriba, lo normal es que la mayoría de palabras en español no lleven tilde. Aquí podemos verlo más claramente, pues es mi deseo ejemplificar esta abundancia de términos sin tilde:
-Palabras agudas tildadas por terminar en vocal, n o s: no se da el caso.
-Palabras agudas no tildadas por no terminar en vocal, n o s: lugar.
-Palabras llanas tildadas por no terminar en vocal, n o s: no se da el caso.
-Palabras llanas no tildadas por terminar en vocal, n o s: para, despedirme, dulce, idolatrado, dueño, licencia, llanto y tiempo.
-Palabras esdrújulas siempre acentuadas: no se da el caso.

RESUMIENDO

Pondremos tilde a:

  • Palabras agudas terminadas en vocal, s o n.
  • Palabras llanas que no terminen en vocal, s o n, así como a las que acaben en consonante doble o en y.
  • Todas las palabras esdrújulas y sobreesdrújulas.

Hay algunas excepciones más que he reflejado más arriba, como en los hiatos, caso en el que os remito a la correspondiente entrada de mi blog.

EL DEBATE: SOLO, ¿CON TILDE O SIN ELLA?

«—Qué triste se ve el barrio cuando tú no estás.
—Lo dices sólo para agradar.

(…)

—¿Y tú con quién has cenado?
—Sola.»

(Marc Levy. Las cosas que no nos dijimos)

Para terminar del todo, y volviendo a la aclaración que suelo hacer al principio de estas entradas en la que me decanto sobre la acentuación o no de la palabra solo, quiero poner un ejemplo práctico que me ha surgido al revisar el texto de mi próximo novela. En ella escribo: «Él sólo tenía que preocuparse de velar por los intereses y la seguridad de su señor (…)». Si yo lo dejase como dice la RAE, sin acento, quedaría así: «Él solo tenía que preocuparse de velar por los intereses y la seguridad de su señor (…)» y al lector podría surgirle la duda razonable —a mi modesto entender— de si el personaje tiene que preocuparse de velar por dichos intereses en solitario o como única misión (no es lo mismo). Dicen aquellos señores académicos de la RAE que defienden la eliminación de dicha tilde —que no son todos— que en casos así, el escritor puede optar por sustituir la palabra «solo» por otra expresión según lo que desee significar con ella. Así, para no dejar lugar a dudas y siguiendo estos consejos yo debería sustituirla por «solamente», ya que lo que quiero decir es que el personaje únicamente se tiene que preocupar de eso. O, si tratase de decir que no contaba con compañía para ello, debería escribir «Él, en soledad / en solitario / sin compañía alguna / cualquier otra pazguatada, tenía que preocuparse de velar (…)». Entonces es cuando yo me pregunto: «Señores de la RAE, ¿por qué me obligan a renunciar a usar la palabra solo en determinadas ocasiones por su empecinamiento en que sólo la escribamos sin acento aunque no signifique solo? ¿No tengo derecho a usar esta palabra, perfectamente válida y aceptada en su diccionario, sin quedarme por ello con la duda de si mis lectores entenderán lo que quise decir?». En fin, un amigo me puso el otro día también este ejemplo, con el que remato esta breve explicación de mi rebeldía lingüística: «Estoy solo contigo». ¿Qué habrá querido decir en este caso? Con esa terrible duda os dejo.

¡Hasta la próxima!

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