Sergio Reyes Puerta
Despedida recopilatoria

Despedida recopilatoria

El loco, la aristócrata, el bebé, la breve y la hiperbreve entran conmigo, con el drogadicto, el periodista y la pija en el disco Pub “Paco” pasada la medianoche. Dentro hay un arco iris de gente de todo tipo: un cazador de zombies y un zombie, gorilas, policías y una exagerada que discute con un pedante que cree saberlo todo y con una funcionaria que es todo lo contrario, o no. También hay, entre otros, un paleto, un militar, un estadístico, un escritor desesperado, un teleoperador, una persona enamorada, un pintor de brocha gorda y una pintora artística, un confinado del covid-19, un sintecho, un torero, un pirata, un inclusivista del lenguaje, un músico, un político, un rey, un traficante, un agresivo, un cobarde y hasta un terrorista suicida —otro tipo de cobarde— que bailan entre coronavirus, moscas cojoneras, cucarachas infectas y ratas. En la barra, un borracho con gafas de pasta, camisa de flores y patillas algo difusas, discute según la ocasión mediante el uso del pleonasmo, el oxímoron, los mensajes telegráficos, la regresión o estilo al revés, las onomatopeyas, la epífora, la anáfora, la supresión de la vocal “a” o de los signos de puntuación,  los emoticonos, los apóstrofes, el polisíndeton,  las aliteraciones, la antítesis, la anadiplosis, el añadir la sílaba con la “p”, las complexiones, el estilo medieval, la concatenación, el símil, la metonimia y sinécdoque, la ironía, el epíteto, la hipérbole, el hipérbaton, las anacronías —por ejemplo la analepsis y la prolepsis—, el asíndeton, la epanadiplosis y el políptoton con el camarero, Paco. Este, dado el estado de embriaguez de aquel, y a pesar del gran esfuerzo demostrado por el beodo en el uso de variados y ricos recursos estilíticos, se niega a servirle más bebidas alcohólicas y el borracho acaba por romper un vaso contra el mostrador, para horror de otros vasos y de la botella de ron que lo observa todo desde su vitrina, por lo que, al final, el mamado es expulsado del local por los controladores de acceso.

Y al día siguiente, temprano, cuando espero el metro en Callao para ir a trabajar, veo al mismo tipo durmiendo en un banco del andén, y lo hace en diferentes tiempos verbales —presente, gerundio, infinitivo, pretérito perfecto simple, futuro, condicional, pretérito perfecto compuesto, futuro perfecto, pretérito pluscuamperfecto, pretérito imperfecto, condicional perfecto y pretérito anterior— y en todas las personas factibles —ya sabéis: primera en el planteamiento original, y segunda y tercera del singular, así como las correspondientes del plural—. En el suelo sus zapatos y en sus pies unos calcetines agujereados por los que asoman ambos dedos gordos, como si de una comedia o tragedia se tratara. Los demás procuran mantenerse alejados del tipo y murmuran sobre él en diversos géneros y estilos: algunos hacen sonetos, otros están en plan teatral, y los demás se lo montan con romances, historias de terror, versiones de ópera o, también, en plan micromusical o de guión cinematográfico, en estilo onírico, e, incluso, como si fuera una fábula de La Fontaine o, incluso, hablando por partida doble, repitiéndose como el ajo.

¡Así, de alguna de estas maneras o de cualquier otra que se les ocurra, se despiden del lector y hasta nueva orden todos los personajes, tiempos verbales, recursos literarios, estilos y géneros intervinientes en estos ejercicios de estilo, así como el humilde autor! Esperamos que hayan disfrutado con la lectura de las diferentes versiones de esta historia y ¡hasta la próxima!

Relato perteneciente a mi proyecto: Ejercicios de estilo.

Resto de ejercicios pinchando aquí.

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