Sergio Reyes Puerta

Ay, Abril y el amor de Quevedo

Empezamos abril con este poema de Quevedo que, enamoradísimo hasta las trancas, reniega del mismo mes que hoy comenzamos, porque todas las cosas le sobran:

Halla en la causa de su amor todos los bienes

Después que te conocí,
todas las cosas me sobran:
el sol para tener día,
abril para tener rosas.

Por mi bien pueden tomar
otro oficio las auroras,
que yo conozco una luz
que sabe amanecer sombras.

Bien puede buscar la noche
quien sus estrellas conozca,
que para mi astrología
ya son oscuras y pocas.

Gaste el oriente sus minas
con quien avaro las rompa,
que yo enriquezco la vista
con más oro a menos costa.

Bien puede la margarita
guardar sus perlas en conchas,
que Búzano de una Risa
las pesco yo en una boca.

Contra el tiempo y la fortuna
ya tengo una inhibitoria:
ni ella me puede hacer triste,
ni él puede mudarme un hora.

El oficio le ha vacado
a la muerte tu persona:
a sí misma se padece,
sola en ti viven sus obras.

Ya no importunan mis ruegos
a los cielos por la gloria,
que mi bienaventuranza
tienes jornada más corta.

La sacrosanta mentira
que tantas almas adornan,
busque en Portugal vasallos,
en Chipre busque coronas.

Predicaré de manera
tu belleza por Europa,
que no haya herejes de gracias,
y que adoren en ti solas.

Francisco de Quevedo

Espero que os haya gustado este poema amoroso de Quevedo.

Hasta la próxima.

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