Naima (2026, microrrelato seleccionado para publicación)
Hola, amigos de sergioreyespuerta.com. Tenemos una excelente noticia y es que, al fin, ha sido publicado el microrrelato NAIMA de Sergio Reyes. Desde su equipo web estamos felices e ilusionadas de poder transmitiros esta noticia. Este texto fue escogido de entre las obras presentadas a un concurso convocado por CEPAIM Totana con el apoyo de su ayuntamiento. La antología se titula «Buscar refugio es un derecho» y esta es la portada del libro:

Este libro, de cerca de setenta páginas (que contiene unos treinta microrrelatos), recoge una selección de las obras participantes en un concurso literario. La antología reúne historias relacionadas con el refugio, la migración, la diversidad y las segundas oportunidades.
Para nuestro equipo web, esta publicación supone algo muy importante: ver cómo una historia íntima, construida alrededor del baile, la migración y la búsqueda de un hogar, encuentra nuevos lectores.
Naima, ¿de qué trata?
En este relato, descubriréis la historia de Naima.

NAIMA cuenta la historia de una mujer iraní que llega a España buscando refugio y libertad. Entre trámites, barreras idiomáticas y recuerdos difíciles, descubre algo inesperado: que a veces el baile puede convertirse en idioma común, refugio emocional y punto de partida para reconstruir una vida.
Sin destripar nada, el relato mezcla bachata, migración, memoria y esperanza para hablar de algo muy simple y muy difícil al mismo tiempo: volver a empezar.
Aquí lo tenéis:

Literatura, refugio y memoria para Naima
Uno de los aspectos más especiales de esta publicación es su dimensión humana. La antología reúne voces, perspectivas y relatos que abordan el desplazamiento, la identidad y la búsqueda de oportunidades desde lugares muy distintos.
Y es que incluso el baile es perseguido en muchos países. Algunas noticias que sirvieron a Sergio de inspiración hablaban de casos como estos que nos ha contado:
- En mayo de 2018, varias mujeres fueron detenidas tras compartir vídeos en Instagram donde bailaban. La policía cibernética clausuró sus cuentas, y los medios estatales las hicieron aparecer en televisión haciendo declaraciones de arrepentimiento. Entre ellas estaba Maedeh Hojabri —una adolescente entonces—, que fue arrestada por subir vídeos bailando.
- En 2023 la justicia iraní condenó a dos jóvenes, Astiaj Haghighi (21 años) y Amir Mohammad Ahmadi (22 años), a 10 años y medio de prisión cada uno por haber publicado un vídeo bailando en una plaza pública de Teherán —concretamente delante de Monumento Azadi— junto con otros cargos como “promover la corrupción, collusión contra la seguridad nacional y propaganda contra el sistema”.
- En marzo de 2024, se informó de otras detenciones tras bailes públicos, incluso cuando las mujeres llevaban disfraces tradicionales (lo que demuestra que no basta con “disimular”: la mera danza pública fue suficiente para arrestarlas).
- En enero de 2025 se reportó que dos jóvenes fueron detenidas por bailar frente a otro monumento, grabarse y difundirlo en redes sociales. Las autoridades calificaron el hecho como un “delito contra el pudor público” —según el artículo 637 del código penal. Podrían enfrentar hasta 99 latigazos.
Por todo ello, que NAIMA forme parte de este proyecto editorial nos parece un pequeño logro del que sentirse orgullosos.

Y esto no termina con Naima: eventos y nuevas publicaciones
En el momento en que redactamos este artículo y según nos cuenta Sergio Reyes, desde CEPAIM Totana le aseguran que preparan una lectura de relatos próximamente. Así que se viene evento donde, además, imaginamos que se podrá conseguir ejemplares del libro. ¡No os lo perdáis!
Ah, por cierto, el ganador del concurso fue Alberto Espinosa López, con un relato estupendo: «Lo que mamá cree». ¡Enhorabuena a él y al segundo premio (Inmaculada García Madrid con «Un banco para leer»)!
Por cierto, nos informaron en CEPAIM Totana que se publicaría una versión gratuita en PDF de la antología, pondremos el enlace cuando esté disponible.
Además, esta publicación llega acompañada de otra noticia que podremos compartir con más detalle muy pronto. “No temas a los muertos”, otro relato del que Sergio nos habló en otro artículo, está pronto a ver la luz, posiblemente en septiembre-octubre. Todavía quedan flecos, pero podemos adelantar algo: si NAIMA habla de refugio y reconstrucción, No temas a los muertos transita territorios bastante más oscuros.
Seguiremos informando.
Gracias por seguir acompañándonos
Cada publicación, selección o lectura compartida ayuda a que estas historias encuentren nuevos espacios y nuevos lectores.Y eso, al final, siempre merece celebrarse.
Una vez más, os transmitimos los agradecimientos de Sergio Reyes por leer. Porque leer nos hace libres.
Por último, enviaros de su parte un cálido saludo y un ¡hasta la próxima! ¡Nos seguimos leyendo!
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y, concretamente, microrrelatos,
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NAIMA
Sergio Reyes Puerta
Lo conocí bailando aunque no hablamos. La barrera del idioma aún me lo impedía, pero él pareció entenderlo todo y me ofreció su mano sin prisa. Tres o cuatro canciones bastaron para olvidar la distancia, el hotel y la gente alrededor. Enroscos, sombras y giros, algunos tan mal ejecutados como tiernos.
Gracias a los de la Fundación, que me avisaron del evento, sentí que respiraba por primera vez desde que abandoné Irán. Bailar es mi pasión y allí me habían castigado varias veces por grabar vídeos y subirlos. Aún tiemblo al recordar la mirada del guardia que decía que una mujer alegre siempre es sospechosa. Mujer y pecadora, me gritaba. Los latigazos me dolieron, sus palabras aún lo hacen.
No volví a ver al bailarín por Totana, aunque la recorría a diario, buscando una mirada o sonrisa parecidas a las suyas. Mi sorpresa llegó en Murcia, meses después, en la sala de espera de Extranjería. Allí estaba él, esperando, igual que yo. Su gesto concentrado, como cuando me guiaba en la pista, disipó mis dudas. Ya me defendía en castellano y me atreví a saludarlo. Me contó que era colombiano. Mataron a su padre por no pagar extorsiones y él había recibido la misma amenaza: si no pagas, serás el siguiente.
De repente sonó una bachata en un móvil. Él levantó las cejas. Yo reí. Acabamos bailando entre aplausos en plena sala de espera y, desde entonces, no hemos parado. Conseguimos el asilo. Mañana nos casamos en Totana.










































