Iyyuh, la misteriosa ciudad de Tudmir

Uno de los grandes misterios de la historia andalusí, al menos en lo que a Tudmir (cora que abarcaba los actuales territorios de las provincias murciana y alicantina, así como parte de la almeriense y albaceteña) se refiere, sería la ubicación de la ciudad de Iyyuh.

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El pacto de Tudmir

La ciudad de Iyyuh, también conocida como Iyyih, Iyih, Eio, Elo o Ello según las diferentes traducciones, aparece en el pacto de Tudmir, firmado en el año 713 de nuestra era (concretamente el 5 de abril). Con este pacto, el comes visigodo Teodomiro, se rendía a los musulmanes a cambio de una serie de prerrogativas que protegerían durante décadas a la población cristiana de su territorio a cambio de unos tributos y prebendas. A continuación os dejo el texto íntegro del pacto de Tudmir (lo he retocado un poco basándome en diferentes traducciones del mismo, ya que ninguna me satisfacía al cien por cien):

En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Este es el escrito de ‘Abd al-‘Aziz ibn Musa ibn Nusair a Tudmir ibn Abdush (Teodomiro, hijo de los godos). Este último obtiene la paz y recibe la promesa, bajo la garantía de Dios y su profeta, de que su situación y la de su pueblo no se alterará; de que sus súbditos no serán muertos, ni hechos prisioneros, ni separados de sus esposas e hijos; de que no se les impedirá la práctica de su religión, y de que sus iglesias no serán quemadas ni desposeídas de los objetos de culto que hay en ellas; todo ello mientras satisfaga las obligaciones que le imponemos. Se le concede la paz y no será despojado de sus dominios con la capitulación y entrega de las siguientes ciudades: Uryula (Orihuela), Begastri (Cehegín), Laqant (Alicante), Mula, Villena, Lurqa (Lorca) y Ello. Además, no debe dar asilo a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que tenga nuestro amén o salvaguardia; ni producir daño a nadie que goce de nuestra amnistía; ni ocultar ninguna información sobre nuestros enemigos que pueda llegar a su conocimiento. Él y sus súbditos pagarán un tributo anual, cada persona, de un dinar en metálico, cuatro medidas de trigo, cebada, zumo de uva y vinagre, dos de miel y dos de aceite de oliva; para los siervos, sólo una medida. Dado en el mes de Rayab, año 94 de la Hégira (713 d.C.). Como testigos, ‘Uthman ibn Abi ‘Abda, Habib ibn Abi ‘Ubaida, Idrís ibn Maisara y Abu l-Qasim al-Mazali.

En resumen, siete son las ciudades que se entregan en este pacto a cambio de paz y derechos varios. Todos los historiadores están de acuerdo en cuatro de ellas: Orihuela, Alicante, Mula y Lorca. Cehegín y Villena están sujetas a alguna que otra controversia aunque parecen bastante seguras. Y luego nos queda Iyyuh, que sigue siendo un misterio a día de hoy.

Iyyuh

Las dos corrientes más potentes que actualmente defienden posibles ubicaciones de Iyyuh, la ciudad misteriosa del pacto de Tudmir, hablan de dos lugares muy especiales:

1.- El tolmo de Minateda sería uno de ellos.  En la autovía que va de Cartagena a Madrid, una recta que pasa junto al restaurante Pascual tiene que desviarse a la derecha para esquivar un imponente tolmo o elevación que debe su nombre a la vecina pedanía de Hellín llamada Minateda. Actualmente vallado, recuerdo haber paseado hace años por el interior de esta colina, cuando podías encontrar trozos de cerámica y otros restos esparcidos por el suelo. Después he visto fotos de lo que ha ido apareciendo por allí y, desde luego, una población importante debió de haber estado allí. Solo la ausencia de pruebas más contundentes como estelas o epigrafías que pongan nombre al lugar ha impedido, hasta ahora, otorgar a este yacimiento el nombre de Iyyuh, tan similar, por cierto, al del cercano Hellín.

2.- Algezares (pedanía de Murcia) sería otro de los probables asentamientos de la misteriosa Iyyuh. Las pruebas a favor son, principalmente, la existencia de una basílica paleocristiana (que no parece que tuviera sentido sin una población importante a la que dar servicio en la zona) y, tal y como me confesó algún amigo arqueólogo, estudios de georradar que confirman la existencia de estructuras constructivas bajo tierra en zonas aledañas a la basílica, por tanto, poblacionales. Por desgracia, al estar en propiedades privadas, no es posible excavar para desentrañar lo que esconde la tierra en dichos terrenos. Quizás con el tiempo se pueda descubrir qué misterio guarda Algezares en sus entrañas.

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Existen (o existieron) defensores de otras ubicaciones que la sitúan en las cercanías de Yecla (Murcia) o San Miguel de Salinas (Alicante), Ojós (Murcia), Villa Vieja en Cieza (Murcia) o Elda (Alicante).

Iyyuh en “Mursiyya; El talismán del Yemení”

En Iyyuh comienza la trama de la novela histórica “Mursiyya; El talismán del Yemení”.  En ella vive Omar, el joven que se encontrará el talismán del Yemení y que se embarcará en una serie de aventuras y peripecias que le conducirán por diferentes lugares de al-Andalus, desvelándonos algunos de sus episodios más curiosos y desconocidos.

Yo, como escritor, y bajo la prerrogativa de las licencias literarias que me otorga dicha etiqueta, me tomé la libertad (no por ello poco meditada y estudiada, pues existen incluso textos que hablan de que los ciudadanos de Iyyuh se servían del río Sangonera y de las tierras de la vega homónima para proveerse de agua y alimentos, lo que casaría con mi decisión, pues dicho cauce discurriría cercano al lugar elegido) de ubicarla en Algezares, la pedanía murciana famosa desde la antigüedad por sus ricos yacimientos de yeso (al-yesares).

De este modo, el primer enamoramiento de Omar, sus disputas con sus odiosos hermanastros, y otras aventuras, se desarrollan por las calles de la Iyyuh de Algezares y su hipotético arrabal, flanqueados por los no tan lejanos castillo de Los Garres o el curioso martyrium de La Alberca (que vienen a visitar, aunque no está abierto al público, desde lugares tan remotos como Alemania… uf, esto daría para otro artículo).

El misterio de Iyyuh

Por qué y cómo desaparece del mapa esta ciudad, convirtiéndose en el misterio que hoy día es. No puedo desvelarlo aquí, por no destripar la trama de la novela a quienes estéis pensando en leerla. No quiero con ello forzaros a leerla, no es una estrategia comercial; juro que me quedo con las ganas de contar más aquí. Pero sabéis que el que busca encuentra y los que no vayáis a leer “Mursiyya ETDY” podéis informaros por muchas otras vías. Y los futuros lectores (y los que ya la habéis leído) ahora sabéis cuánto hay de cierto (o no) en la parte de la novela que trata sobre Iyyuh, Iyyih, Iyih, Eio, Elo o Ello (que, por cierto, vaya barbaridad de transcripciones del nombre árabe a la grafía latina… aprovecho para destacar las grafías con “yy” o con “y”, tal como pasa con Mursiyya y Mursiya, aunque a esto último espero dedicarle un artículo próximamente).

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