El talismán del Yemení expuesto al público

Si creara una sección de curiosidades de mi novela «Mursiyya; El talismán del Yemení»  (ediciones Dokusou) esta entrada iría sin duda y de forma directa a dicho apartado. Pero como no es el caso he pensado dejarla en la sección de personajes reales de la novela, porque el talismán es casi un personaje en sí mismo y tiene tanto peso en la obra que es, además, el subtítulo de Mursiyya.

El caso es que esta estrella de David (o de Salomón como solían llamarla los andalusíes de aquella época) aparecida en un yacimiento de la Murcia musulmana cercano al actual teatro Romea y que, normalmente, no está expuesta al público, va a poder visitarse hasta principios de marzo de 2018 en la sala de exposiciones temporales del MAM (Museo arqueológico de Murcia, sito en Avda. Alfonso X el Sabio). Por cierto, que hacía tiempo que no me pasaba por este museo y de repente sentí una necesidad irrefrenable de ir (además, concretamente para ver tan solo la exposición temporal que pudiera haber que ni siquiera sabía de qué iba) y  cuando llegué me encontré con esto. Curioso, ¿no?

También dentro de la exposición que celebra los diez años del nuevo museo hay una serie de piezas muy llamativas e interesantes, sobre todo porque algunas de ellas no suelen estar expuestas en la exposición permanente. Desde la prehistoria hasta el siglo XIX se pueden encontrar durante la visita algunos de los hallazgos arquelógicos más llamativos de la Región de Murcia, como el hacha de la Cueva negra de Caravaca, entre otros.

Pero el el caso que me interesa destacar en este artículo es el de este enlucido de un zócalo situado en la pared del patio de una casa musulmana entre las puertas que daban acceso al salón norte de la misma (dicho salón sería el espacio más importante de aquel hogar datado aproximadamente entre los siglos X y XI) diseñado con pinturas granate y motivos geométricos. Aunque en la foto veáis que no está completo, historiadores y arqueólogos han reconstruido sobre el papel la parte que falta a este zócalo con el siguiente resultado.

Desde el momento en que la vi supe que formaría parte importante de Mursiyya. Hay que tener en cuenta que los musúlmanes también consideran a Jesús, Salomón, etcétera, como profetas de Dios (Allah) por lo que era perfectamente normal que utilizasen este símbolo como amuleto protector y lo pintasen en paredes, lo acuñasen en monedas (se han encontrado varios ejemplos en numismática andalusí) o lo dibujasen en colgantes y otros adornos para llevarlo siempre con ellos.

Así, como se muestra en la imagen superior, pudo lucir esta decoración en el patio de la referida casa de la calle Jabonerías según recreación tomada del artículo de Mario más abajo referenciado. De modo similar, en “Mursiyya; El talismán del Yemení”, no sólo hago que este símbolo decore el amuleto hallado fortuitamente por Omar, sino que también aparece pintado en una pared de la vivienda de uno de los personajes importantes de la novela (y, por cierto, en mi novela no se trata de una casa de Mursiya). Me gustaría aprovechar para recordar que aunque este hallazgo perteneciera a una casa de los siglos X y XI y mi obra se ambiente en el siglo IX, sería perfectamente factible que una decoración similar se pudiera encontrar en diversas casas de diferentes ciudades durante el periodo emiral de al-Andalus que recreo en mi novela.

En fin, aquí os dejo una foto con los horarios de apertura del Museo para que podáis planificar vuestra visita al mismo y descubrir así uno de los principales motivos de inspiración de mi obra.

Y a continuación algún ejemplo más de las sorprendentes piezas que podréis encontrar en esta exposición:

Por ejemplo el hacha de la que os hablaba más arriba. Tiene casi un millón de años y según los arqueólogos que la han tocado sus filos ¡aún cortan! Si no me falla la memoria creo que es la de mayor antigüedad encontrada hasta ahora en Europa, precisamente junto a los restos del que sí es (esto lo recuerdo con seguridad) el fuego controlado más antiguo de Europa. Y todo eso lo teníamos en la Cueva negra de Caravaca, y ahora en el MAM.

Otra: esto es el caparazón de una tortuga gigante (quizás en la foto no se aprecie su tamaño, por eso mismo tenéis que ir al MAM a verla en directo) que recorría lo que ahora es el Puerto de la cadena hace unos cinco millones de años. Quizás se peleó con el mamut cuyo colmillo también podréis ver en el museo (de ese no os pongo la foto que si no, al final, no vais).

También hay un misal del siglo XVIII.

Y lámparas de la sinagoga de Lorca (siglo XV), y muchas más cosicas, así que si queréis verlas id al MAM ya mismo, que yo no voy a poner más fotos pero os aviso que podéis encontrar una gran tinaja del siglo XIII, piezas del yacimiento de San Esteban, monedas encontradas en la misma casa que la estella de David a la que dedico este artículo,  una maqueta de la torre de Babel, una mandíbula de un rinoceronte cartagenero… y un largo etcétera. Para no perdérselo.

Algunas fuentes  interesantes:
García Ruíz, M. (2013) Contextualización arqueológica de un conjunto monetario: la excavación de una vivienda del siglo XI en la calle Jabonerías de Murcia. En Tudmir, n. 3, pp. 25-49.
Región de Murcia Digital (www.regmurcia.com)
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