Sergio Reyes Puerta

Epítetos

Entro en un tétrico bar de copas pasada la oscura medianoche. Hay mucha y variada gente. En la atestada barra, un tipo con modernas gafas de pasta, horrible camisa de flores y ridículas patillas algo difusas, discute con el avispado camarero. Este, dado el patético estado de absoluta embriaguez de aquel, se niega a servirle más bebidas alcohólicas y el enfadado borracho rompe un frágil vaso contra el negro mostrador, por lo que es expulsado del cochambroso local por los enérgicos controladores de acceso del mismo.

Al luminoso día siguiente, temprano, cuando espero el retrasado metro en Callao para ir a trabajar, veo al mismo y desgraciado tipo durmiendo en un oxidado banco del concurrido andén. En el sucio suelo sus rotos zapatos y en sus apestosos pies unos calcetines agujereados por los que asoman ambos dedos, gordos y peludos. Los demás procuran mantenerse alejados del desagradable tipo y murmuran sobre él.

Relato perteneciente a mi proyecto: Ejercicios de estilo.

Resto de ejercicios pinchando aquí.

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