La ceguera del cangrejo – Alexis Ravelo (reseña con crucigrama)

La ceguera del cangrejo

Alexis Ravelo

RESEÑA

Alexis Ravelo es de esos escritores que han nacido en un entorno del que difícilmente podría haber salido un escritor (según cuenta él mismo). Pero el caso es que, al final, salió escritor, lo que le convierte en un espécimen peculiar al que merece la pena prestar atención y leer.

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Con “La ceguera del cangrejo” este autor canario nos mete de lleno en Lanzarote, una de las islas del afortunado archipiélago y nos muestra, a través de sus letras, muchas de sus maravillas. La trama discurre fluida, ágil e interesante. En ella, un soldado acude a rendir homenaje a su pareja, muerta en un absurdo accidente. Casualmente, ella falleció investigando la vida y muerte de un personaje destacado de la isla y que realmente existió: César Manrique. Este sujeto había muerto varios lustros atrás, también en un accidente que dio de qué hablar (y sospechar) a los más conspiranoicos de su época. ¿Demasiada casualidad? Ved cómo le hacían la cama al tal César:

“La baja volada conejera: no te cortan las alas, pero te impiden volar. Lo primero es (…) venir al bar. Vienes al bar y empiezas a decir que el Cabildo le paga un montón de pasta a César por dibujar cuatro tonterías. Lo cual, por cierto, era mentira, porque ni eran cuatro tonterías ni le pagaban un duro. Luego sigues con que se monta orgías en el chavolón que le hemos pagado entre todos, con que se hace pasar por amiguito del pueblo, pero está forrado y siempre va en primera y tiene criados y los trata fatal, que lo sabes tú porque una prima tuya trabaja para él. Y luego, cuando ya has logrado romper la imagen del hombre, empiezas a decorarla otra vez a tu manera: encima de que el tío es rico perdido, no quiere que nadie más progrese; a él le dan igual los puestos de trabajo que se pierdan, con la falta que hacen, porque, total, él está forrado. Lo de él es codearse con los políticos y el artisteo, ir de ecologista pijo y chupar de la teta del Cabildo mientras su pueblo se muere de hambre. ¿Entiendes, (…)? ¿Ves cómo va?”

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Confieso que me la leí en unos raticos muy agradables. La obra de Alexis rezuma oficio y buen tino, y nos sirve también para adentrarnos en un territorio canario que yo desconocía pero que, ahora, siento como si hubiera estado allí. Ah, por cierto, el autor optó por inventarse el nombre de un municipio inexistente en el que situar el meollo de la acción, de modo que ha podido contar todo lo que le ha dado la gana sin miedo a represalias, juicios ni mayores problemas. Tened en cuenta que César Manrique existió, que su muerte accidental estuvo sembrada de dudas y que el contenido de esta novela gira muy en torno a asuntos como la corrupción urbanística. Ya sabéis de qué tipo de mafias estamos hablando, por tanto. El caso es que, con una mezcla entre varios municipios reales y uno falso, el escritor nos trae un pedazo de libro que te hará descubrir flora, fauna y rincones curiosos de la isla, unos escondidos y otros más conocidos, pero siempre interesantes. Desde los cangrejos ciegos que viven en ciertos lugares de Lanzarote, hasta los locales más extraños. Como por ejemplo, la Casa del Miedo:

“A mitad del paseo notó que, pensando en aquello, se le había hecho un nudo en la garganta. Estaba justamente delante de la Casa del Miedo y pensó que nada deshacía ese tipo de nudos mejor que el alcohol. Dejó a un lado las mesas de la terraza y bajó los escalones de piedra que conducían al interior del local, que con sus baldosas claras, su estucado en blanco y sus bastidores pintados de azul tenía más de lonja que de bar. Y, en realidad, era casi eso: una especie de cofradía de pescadores, un bar marinero más bien amplio en cuyas mesas, aquella noche de entre semana, se sentaban sobre todo hombres de edad que bebían, charlaban o jugaban a la baraja”.

El caso es que, con estos mimbres (accidentes sospechosos, corrupción urbanística, seguimientos que nombraré enseguida), cuando el protagonista (Ángel Fuentes) de la novela (escrita en tercera persona) se da cuenta de que lo siguen dos individuos se empieza a mosquear y a intuir algo raro, y ahí es donde empieza de verdad la trama negra de esta obra. Ahí se pone a hurgar, a buscar en los entresijos de la sociedad isleña, donde, por cierto, todos se conocen porque “todo está cerca”. ¿Y si la muerte de su pareja no fue fortuita? ¿Y si no fue un accidente, como todo el mundo creía? Ah, amigo. Se pone interesante la cosa. Y claro, el amor que une a Ángel con la fallecida ayuda a que se comprometa y se sumerja con mayor ímpetu en la investigación de lo realmente ocurrido.

“Continuó andando y empezó a cruzar el puentecito de piedra que atravesaba la piscina. De pronto, sin saber por qué, se detuvo: se quedó parado en mitad de la pasarela, miró la pared de piedra que tenía enfrente y elevó la mirada hasta la balconada abierta al nivel de la superficie. Y allí, entonces, vio al tipo joven, el Cocoliso musculado que acompañaba al de la cara picada en Famara.

Podía ser casualidad. Famara y la Casa del Taro eran dos de las atracciones turísticas. Pero el itinerario que había trazado para sí mismo ese día no era el más natural, así que resultaba extraño que aquellos tipos estuviesen haciendo exactamente el mismo recorrido y al mismo tiempo”.

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Como siempre, voy a evitar destripar el argumento. Sí voy a resaltar la técnica del autor para manejar a los personajes y crear un ambiente de suspense e intriga que te engancha y te obliga a seguir leyendo hasta el final para averiguar qué cojones le pasó a la chica (Olga Herrera, curiosamente apellidada como la primera víctima de mi primera novela negra, a la que bauticé como Alicia Herrera, curiosidades y casualidades de la literatura que me encantan), qué papel juega el suegro y en qué anda o anduvo cada uno de los personajes. Todo ello se combina a la perfección con el conocimiento de la isla y del entorno así como con las informaciones sobre corruptelas políticas y urbanísticas varias. Ah, y por supuesto, el factor sorpresa que no puede faltar para hacerte saltar de la silla (o de la cama) de vez en cuando. Una lectura muy recomendable, sin duda alguna.

Por último, y para darle un toque distinto a esta reseña, me he permitido crear un pequeño crucigrama sobre esta novela (principalmente, claro, es complicado que todas las palabras tenga relación directa con la misma, pero sí la mayoría):

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HORIZONTALES – 1. Nombre del autor de “La ceguera del cangrejo”. 2. Impar, como quedó el protagonista de la novela al morir Olga. Rodea a la isla donde sucede la acción de “La ceguera del cangrejo”. 3. Punto erótico. Doble. 4. Nombre de mujer que nos recuerda a Troya (sin “H”). Cinco en números romanos. 5. Pronombre personal tercera persona que puede producir leísmo. Punto cardinal en el que sitúa la isla en la que se desarrolla la trama de “La ceguera del cangrejo” siendo, de hecho, la que más hacia dicho punto se halla en el archipiélago canario. 6. Escuché. Símbolo del azufre, uno de los minerales presentes en las zonas volcánicas de la isla en que se desarrolla “La ceguera del cangrejo”. Cincuenta en números romanos. 7. Oxígeno. Característica de la vista de cierto cangrejo endémico que vive en los Jameos del Agua (Lanzarote).

VERTICALES – 1. Nombre propio del protagonista de “La ceguera del cangrejo”. Oxígeno. 2. Pronombre personal de tercera persona neutro. Lo que hago inevitablemente si cae en mis manos un libro del autor de “La ceguera del cangrejo”. 3. Apellido de un autor de una historia que no acaba nunca. Iniciales del archipiélago en el que sucede la trama de “La ceguera del cangrejo”. 4. Diez en números romanos. Junta. Uno en números romanos. 5. Compás de espera o callejón sin salida del que trata de escapar el protagonista de “La ceguera del cangrejo” en ciertos momentos de la trama. 6. Cloruro sódico, abundante en aguas como las que rodean la isla donde se desarrolla la trama de “La ceguera del cangrejo”. Inicial de un parque nacional español de carácter volcánico y ubicado en la isla donde se desarrolla la trama de “La ceguera del cangrejo” (aunque en Tenerife hay otro parque nacional volcánico que empieza por esta misma letra). Inicial de los pueblos indígenas canarios y del alimento más tradicional de las Islas Canarias que, incluso, tiene denominación de origen protegida. 7. Apellido del autor de “La ceguera del cangrejo”.

Por supuesto, PUEDES DESCARGARLO en PDF pinchando aquí para imprimir.

Y la solución la tienes en PDF pinchando aquí.

Hasta la próxima.

P.D.: Si te gustan los crucigramas literarios como este, tienes más pinchando aquí.

Ficha técnica:

Editorial: Siruela

ISBN: 978-84-17860-10-3

Edición: Segunda edición

Formato: Papel

Género: Novela negra, policiaca.

Traducción: No procede

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