Sidi – Arturo Pérez-Reverte

Sidi

Arturo Pérez-Reverte

RESEÑA

Vuelvo a reseñar una obra del maestro Pérez-Reverte. Ya lo hice con Eva, de la serie Falcó (no siempre reseño todo lo que leo, por falta de tiempo sobre todo, y por eso faltan las reseñas de los otros libros de dicha colección) y, como en aquel momento, debo avisar antes de mi admiración por la obra de don Arturo. Aviso porque, quizás, este hecho mediatice de alguna forma esta pequeña crítica literaria (aunque intento ser lo más objetivo posible). En este caso se trata de “Sidi. Un relato de frontera“, en el que el autor cartagenero narra un fragmento de la vida del Cid campeador, legendario guerrero valiente y audaz que, por eso mismo, fue desterrado en dos ocasiones. Para concretar, en esta novela histórica descubriremos las hazañas de semejante personaje y sus acólitos durante el primero de los destierros, que transcurre por unas tierras de pequeños y orgullosos estados (¿o deberíamos decir autonomías?) que, a veces, nos recuerda demasiado a nuestra actual y triste España. Mas no quiero entrar en detalles por no fastidiarle la sorpresa al lector que desconozca esta parte de nuestra Historia y trataré de limitarme a aspectos más técnicos de la obra sin dejar, por ello, de poneros los dientes largos.

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Arturo, con su don de palabra y su extenso conocimiento de nuestro pasado, más el trabajo de documentación en el que suele apoyarse, nos muestra en “Sidi” los problemas a los que tiene que enfrentarse el Cid campeador durante el primer destierro al que lo somete el rey Alfonso VI. Y no sólo eso, también nos hablará de las causas del mismo y de los trabajos que se ve obligado a hacer para, sin dejar de ser fiel a su rey y su reino, sobrevivir y dar de comer a sus huestes, haciéndose respetar por las mismas. Esta obra se podría decir que está dedicada, por tanto, al arte del mando, para el que no todos valemos como se puede adivinar leyendo la autocita que el autor recoge en la contraportada del libro:

“El arte del mando era tratar con la naturaleza humana, y él había dedicado su vida a aprenderlo. Colgó la espada del arzón, palmeó el cuello cálido del animal y echó un vistazo alrededor: sonidos metálicos, resollar de monturas, conversaciones en voz baja. Aquellos hombres olían a estiércol de caballo, cuero, aceite de armas, sudor y humo de leña. Rudos en las formas, extraordinariamente complejos en instintos e intuiciones, eran guerreros y nunca habían pretendido ser otra cosa. Resignados ante el azar, fatalistas sobre la vida y la muerte, obedecían de modo natural sin que la imaginación les jugara malas pasadas. Rostros curtidos de viento, frío y sol, arrugas en torno a los ojos incluso entre los más jóvenes, manos encallecidas de empuñar armas y pelear. Jinetes que se  persignaban antes de entrar en combate y vendían su vida o muerte por ganarse el pan. Profesionales de la frontera, sabían luchar con crueldad y morir con sencillez. No eran malos hombres, concluyó. Ni tampoco ajenos a la compasión. Sólo gente dura en un mundo duro.”

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Con un lenguaje sencillo, aunque adecuado a la época (lo que incluye palabras hoy en desuso por la mayoría de nosotros, aunque perfectamente entendibles a poco que tengamos algo de cultura), Pérez-Reverte nos sumerge, a través de la lectura de “Sidi; un relato de frontera“, en la segunda mitad del siglo XI hasta hacernos sentir que estamos allí mismo, mojándonos al vadear un arroyo, pasando frío en Monzón (uy, ya he dado una pista), peleando contra tropas enemigas o, simplemente, montando a caballo al pie de las murallas de Zaragoza (vaya, se me ha escapado otra). Pero no sólo eso. También nos introduce de lleno en la mente de un líder, la de un guerrero que usaba la cabeza y tenía el temple y la sangre fría para esperar el momento más favorable a sus intereses bélicos o estratégicos, la de un hombre que sabe dar la respuesta justa y adecuada para comprometerse lealmente a sus nuevos reyes sin comprometerse del todo y sin traicionar, sobre todo, a sus propios principios e ideales ni a su monarca natural. Los diálogos de esta novela son, por ello, una auténtica pasada, una gozada y, por qué no decirlo, una lección de vida, de caballerosidad (eso que se está perdiendo cada vez más en esta sociedad moderna) y de valor (otro valor, valga la paronomasia, en horas bajas). Quizás también me ha gustado tanto esta novela y sus diálogos porque, como le dice cierto personaje en determinado momento al protagonista: “Lo cierto es que sabes hablar a los reyes, Sidi“.

“La idea era combatir con cuatro cuerpos compactos de ciento cincuenta lanzas cada uno, seguidos de cerca por haces de peones mientras la caballería ligera escaramuzaba en los flancos. Buscar la ocasión de romper al enemigo, que los superaba en número, o desangrarse ante él. Tirar los dados fiando la suerte con tesón a una sola jugada. Y en eso había pasado las últimas horas: en imaginar la peor situación posible, analizándola una y otra vez para averiguar cómo se llegaría a ella y cómo evitarla. Porque después, hechos los cálculos y empezado el combate, la victoria sería de aquél a quien Dios se la diera.”

Siendo Sidi un relato de frontera, una novela histórica que casi rozaría el género de la novela bélica (no hay más que leer la cita textual anterior), no podía faltar el amor. El amor del Cid hacia su esposa Jimena y su familia, siempre en su mente instantes antes de la batalla así como en el día a día. Pero también aparece en “Sidi” la debilidad (que se enfrenta a su castidad) cuando conoce a la hermana de cierto rey que no quiero desvelar por no destripar (como hacemos los españoles diariamente entre nosotros) la trama. Una mujer fuerte y orgullosa, segura de sí misma y ajena a las obligaciones que su religión y entorno tratan de imponerle y que no puede evitar fijarse en un caballero de tan gallardo porte y reconocida importancia como es Ruy Díaz de Vivar. Si se materializa o no esta atracción, si llega a ser correspondida o no, tendrá que descubrirlo el lector de esta obra mediante la lectura de la misma. Como he dicho antes, no voy a ser yo quien os destripe este pedazo de novela, pero sí os dejo con la duda para animaros a acercaros a la misma. Así que os dejo un fragmento para que vayáis calentando motores:

“Observó Ruy Díaz, con la discreción debida, a la hermana del rey: alta, esbelta, de piel muy clara para una mora. Debía de tener algo más de treinta años y era razonablemente hermosa. La apariencia y maneras sugerían carne tibia, acogedora. Bajo el velo de gasa ajustado por un ceñidor de perlas, los ojos verdes ―su claridad se veía intensificada por la luz que penetraba desde el jardín― estudiaban al guerrero cristiano con curiosidad. (…) Miraban ambos a la mujer; que, consciente de ello, bajó los ojos con pudor. Los mantuvo así mientras, inclinada hacia ella, la tía deslizaba algunas palabras en su oído. Al poco, Ruy Díaz observó que los labios de la mujer se curvaban en una sonrisa.”

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Sidi; Un relato de frontera” tiene buen ritmo narrativo, te engancha desde el principio y te obliga a pasar página tras página hasta el final, y es (y si no lo es, en ello se convertirá), sin duda, un imprescindible en las bibliotecas de los amantes de la buena literatura y, especialmente, en la de los lectores de novela histórica. Una edición cuidada con esmero, libre de erratas (al menos yo he sido incapaz de encontrarlas y mira que soy puñetero para eso) y con un tamaño de letra agradable que facilita la lectura. Una obra sin fisuras, característica asentada de nuestro querido (u odiado, porque a nadie deja indiferente) Pérez-Reverte, de lectura muy agradable y sencilla (lo cual tiene tanto o más mérito que si fuera el caso contrario) que, editado por Alfaguara, no debéis dejar de leer. Corred a vuestra librería o biblioteca más cercana, insensatos, y conseguid ya vuestro ejemplar.

Para despedirme repito la costumbre recién adquirida y ya utilizada en algunas de mis últimas reseñas para darle un toque distinto a esta crítica literaria. Me he permitido crear nuevamente un crucigrama literario (principalmente sobre esta obra aunque, claro, es complicado que todas las palabras tenga relación directa con la misma, pero sí he intentado que muchas la tengan) que podréis resolver tanto si habéis leído Sidi, como si no. Aquí lo tenéis (más abajo os pongo el enlace para descargarlo en PDF):

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HORIZONTALES – 1. Primera parte del apellido compuesto del autor de “Sidi”. Cien. 2. Coja, agarre. Afirmación. 3. Letra que llevan los conductores noveles. Abreviada, importante ciudad mediterránea en la que el protagonista de “Sidi” gobernó a finales del siglo XI. Quinientos. 4. Quiera. Preposición. 5. Sobrenombre que recibe la Sinfonía nº 91 de Joseph Haydn. Siglas de la Real Academia de la que es miembro el autor de “Sidi”. Oxígeno. 6. Nombre del autor de “Sidi”. 7. Lo que hace cualquiera cuando tiene un ejemplar de “Sidi” en las manos. En ese lugar.

VERTICALES – 1. En fonética, el sonido de nuestra “Ñ” lo es, por acercamiento del dorso de la lengua al paladar. 2. Existe. Metro. Nota musical. Prefijo que se aplica a la repetición de algo, por ejemplo, a la repetición de una conquista. 3. Segunda parte del apellido compuesto del autor de “Sidi”. 4. Punto cardinal en el que se sitúa una de las ciudades más importantes que conquistó el protagonista de “Sidi”. Preposición. Símbolo químico del oro. 5. Acaba con el alfabeto. Lo hará quien consiga un ejemplar de “Sidi”. 6. Punto cardinal por donde se extendía al-Andalus. Nitrógeno. Interjección. 7. Apodo con el que conocemos a Ruy Díaz de Vivar. Adverbio desusado que significa “en donde”. Yodo.

Por supuesto, PUEDES DESCARGARLO en PDF pinchando aquí para imprimirlo y resolverlo sobre el papel, lo que suele resultar más cómodo a la mayoría.

Y la solución la tienes pinchando aquí.

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Hasta la próxima.

P.D.: Si te gustan los crucigramas literarios como este, tienes más pinchando aquí. Y más reseñas pinchando aquí.

Ficha técnica:

Editorial: Alfaguara

ISBN: 978-84-204-3547-3

Edición: Primera edición (septiembre 2019)

Formato: Papel

Género: Novela histórica.

Traducción: No procede

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