Sergio Reyes Puerta

Trucos de ortografía no sólo para escritores: el famoso leísmo y, también, los laísmos

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Hola. Como siempre digo, yo soy el primero que me equivoco y tengo fallos ortográficos. Precisamente por eso, para que entre todos podamos mejorar nuestra escritura, hago estas entradas en las que explico algunos de los fallos más habituales que se ven en muchos libros.  Esta vez en mis trucos de ortografía leísmo y laísmo se convierten en el objetivo a pulir.

Ah, y respecto al título de la entrada, sí (siempre lo repito porque hay gente que llega por primera vez a mis consejos ortográficos a través de este concreto, así que tengo que repetirlo aquí también), sé que la RAE dice que sólo, cuando se usa como adverbio, se escribe ahora sin tilde, pero me temo que últimamente no estoy de acuerdo en todo con dicha institución y, ya sabéis, a veces las normas también están para saltárselas. Y ahora, a lo que veníamos. 

¡Hoy hablaremos del leísmo y el laísmo y lo que proceda para entenderlo!

LOS LEÍSMOS

Empezaré por los dichosos leísmos que tanto se oyen en TV y radio y cada vez en mayor abundancia se encuentran en más y más novelas, incluso de grandes y consumados autores y superventas (como siempre digo, no esperéis que os diga casos concretos, esos  que he visto se irán conmigo a la tumba).

Como sabéis hay muchos pronombres de persona y, concretamente, en tercera persona tenemos algunos como él, lo, le, se, sí, consigo, ella, la, ello, lo, usted (en singular) y ellos, ellas, ustedes, los, las, les, se, sí, consigo (en plural). El leísmo se da al utilizar leles con la función de complemento directo en la oración, ya que estos pronombres sí se pueden usar en el complemento indirecto y en estos casos no se trataría de leísmo. En resumen, llamamos leísmo al uso inadecuado de le o les.

Trucos de ortografía leísmo y laísmo: definición de leísmo

A lo que os digo en la imagen anterior habrá que añadirle más adelante alguna excepción. Pero antes empezaremos por recordar la diferencia entre Complemento directo Complemento indirecto.

Complemento directo

El complemento directo (CD en adelante) es un componente de la oración, ya sabéis, aquello de «Sujeto + Verbo + Predicado». Más concretamente forma parte del predicado. El CD es uno de los elementos más utilizados ya que se refiere a aquello (persona, animal o cosa) sobre lo que recae la acción del verbo. No lleva preposición, con la excepción de la «A» en algunos casos.

  • ¿Cómo identificar al CD?

Hay varias formas:

Primero, debemos preguntarle al verbo de la oración «¿qué?» o «¿a quién?».

«…he buscado al conde de Morcef por todas partes y no lo he visto…» . Retocada respecto al original.

La anterior frase de El conde de Montecristo está retocada con intención didáctica, bastante más abajo veremos la original; lo que aquí pretendo es que le preguntemos al verbo «qué he buscado» o «a quién he buscado», en ambos casos la respuesta es clara: «al conde de Morcef» que, por tanto, es el CD de esta frase.

«Al día siguiente, compró una barca nueva, y diósela a Jacobo con cien piastras…» (El conde de Montecristo, Alejandro Dumas).

Fijémonos en la primera oración, dominada por el verbo comprar.  Si le preguntamos «¿Qué compró?», nos responderá que «una barca nueva». La barca nueva es el CD de esta oración. Ya nos meteremos con la siguiente parte de la cita cuando corresponda y si procede.

Pero a veces esto no es suficiente (luego veremos que para identificar al complemento indirecto también preguntaremos «¿a quién?», lo que nos puede inducir a confusión) y, entonces, podemos usar otros trucos para localizar el CD y diferenciarlo del CI. Vamos a verlos:

En segundo lugar, será CD si puede ser sustituido por los pronombres lo y la (o sus plurales). Algunos expertos hablan de que también pueda ser sustituido por le, pero luego veremos que no, pues esos son los casos en que hablaríamos de leísmo, que a veces se acepta y otras veces es totalmente incorrecto.

«…he buscado al conde de Morcef por todas partes y no lo he visto…» .

En la misma frase retocada anterior vemos que el verbo «he visto» se refiere al conde de Morcef, al que estaba buscando en la inmediata oración anterior, y este puede ser sustituido a la perfección, y de hecho lo es  en el original, por el pronombre «lo» que he señalado en negrita. O «lo he buscado por todas partes y no lo he visto», que también sería correcto.

En el otro ejemplo, como hemos respondido a la pregunta «¿Qué?» y, a priori, no hay lugar a confusión con el complemento indirecto, no haría falta sustituir por el pronombre, aunque podemos ver que en la siguiente oración, «diósela» incluye el pronombre «la» indudablemente referido al CD de dicha frase y, por tanto, a la barca nueva.

«Al día siguiente, compró una barca nueva, y diósela a Jacobo con cien piastras…».

Obviamente esta técnica, si hiciéramos caso a los que proponen sustituir por le o los que cometen leísmo, nos daría problemas en cuanto a las dudas que estos leísmos nos puedan plantear, justo aquello de lo que hemos venido a hablar aquí, así que vamos a ver otra manera de identificar al CD. («¿Identificar qué?». Identificar el CD. «¿Identificar a quién?». Identificar al CD (si lo pudiéramos tratar como a una persona). Por si no quedaba clara la primera forma. Identificarlo. Para la segunda forma).

En tercer lugar, debería ser posible pasar la oración a pasiva (ojo, no siempre se puede) y que el elemento sospechoso de ser CD se convirtiera en sujeto paciente, sujeto sobre el que recae la acción del verbo. Eso nos confirmaría que es CD y, por tanto, siguiendo el ejemplo con que cerraba el párrafo anterior «El CD habría sido identificado». Ahora, convirtamos en pasiva la cita modificada que venía poniéndoos hasta ahora:

«El conde de Morcef ha sido buscado por mí…» «El conde de Morcef no ha sido visto»

Lo que nos confirma que el conde de Morcef es CD en esta frase.

«Al día siguiente, una barca nueva fue comprada…».

Por último, si el CD es un objeto podría ser sustituido por «eso» y similares. (Así, podremos identificar eso. ¿Identificar qué? Eso, el complemento directo).

«Al día siguiente, compró eso…»

En la oración de Alejandro Dumas, la barca nueva se puede sustituir por «eso»

Complemento indirecto

El complemento indirecto (en adelante CI) es lo que recibe el resultado de la acción del verbo, sea persona, animal o cosa. Lo puede acompañar la preposición «a» (lo que puede producir confusiones con el CD, pero para eso ya hemos puesto reglas en el anterior apartado de esta entrada) o, según algunos, «para» (luego veremos que no).

  • ¿Cómo identificar al CI?

Lo primero que os diría es que el verbo debe poder responder a las preguntas «¿a quién?» o «¿para quién?». Ahora bien, esta norma que siempre nos han transmitido no es demasiado correcta, sobre todo en cuanto al «para»  y, además, nos podemos encontrar con el siguiente problema:

«Alberto entregó al mozo de la fonda —(…)— una tarjeta para el conde de Montecristo». (El conde de Montecristo, Alejandro Dumas).

He sido rebuscado, sí, pero la ocasión lo merece. Si preguntamos ¿a quién? la respuesta es el mozo de la fonda, si preguntamos ¿para quién? la respuesta nos conduce al conde de Montecristo. ¡Madre mía! ¿Y ahora qué? ¿Cuál es el complemento indirecto? ¿Puede haber dos complementos indirectos?

A priori no puede haber dos complementos indirectos en una única oración, salvo que vayan coordinados. Por ejemplo: «Alberto entregó una tarjeta al mozo y al conde de Montecristo», pero en este caso ya sería algo distinto porque habría dos tarjetas en juego o estarían los dos destinatarios presentes cuando la entrega.

—Pero Sergio, no nos resuelves la duda. ¿Cuál es el complemento indirecto en la cita de El conde de Montecristo que propones.

Bien, os lo aclaro: No es exactamente igual usar la preposición «a» que «para» y se generan, por tanto, construcciones que no son totalmente equivalentes. Así que la RAE nos dirá que en casos como este, la preposición «a» corresponderá al complemento indirecto (CI) y la preposición «para» a un elemento al que han dado en bautizar como Complemento circunstancial de beneficiario (CCB en adelante) o destinatario (CCD).

Por tanto, el CI de la frase citada sería el mozo de la fonda, ya que es el que se beneficia de la acción directa del verbo, la de entregar una tarjeta (recordatorio: ¿qué le entregan? una tarjeta, por tanto esta tarjeta es el CD), es el susodicho mozo, que la recibe de las manos de Alberto. Y de eso se beneficiará, en segunda instancia, de forma indirecta y si se da la ocasión, el conde de Montecristo, que es CCB.

Yo en estos casos pienso que como el CCB es «circunstancial», el destinatario final de la tarjeta sólo la recibirá si se dan las circunstancias de que el mozo coincida con él, etcétera. Si no es así, nunca tendrá la tarjeta en sus manos por lo que el verbo de entregarla no le afectará jamás y, por ello, no le corresponde el CI sino un complemento de rango inferior, por así decirlo. Como regla para acordarme me sirve y por eso lo comparto con vosotros.

Y todo esto para deciros que la propia RAE (buscad aquí la definición de complemento indirecto) no reconoce la preposición «para» como identificador de CI. Así que nos olvidamos desde ya de preguntarle al verbo «¿para quién?», eso que nos enseñaron a algunos en la escuela y que no es para nada correcto.

Pero en esta frase, al haber CD era más fácil identificar el CI (y viceversa). Vamos a ver una sin CD:

«La frente de Bertuccio estaba bañada en sudor, y sin embargo obedeció e inclinándose fuera del carruaje, gritó al cochero» (El conde de Montecristo, Alejandro Dumas).

CUIDADO. Lo que nos interesa de esta nueva cita es el final: «… [Bertuccio] gritó al cochero». Como podemos comprobar, si preguntamos «¿a quién?», la respuesta parece clara: «al cochero».  Pero podríamos dudar, ya que hay casos de CD que llevan la preposición «a»

Por ello, para asegurarnos de que es complemento indirecto podemos hacer una segunda prueba: sustituir ese CI por «le» o «les».  Podríamos decir: «Le gritó» y la frase sería correcta, por tanto «al cochero» quedaría confirmado como CI. No podemos decir «Lo gritó» refiriéndonos con ese «lo» al cochero. Sí que nos serviría el «lo» para detectar el CD si lo hubiera, como ya expliqué más arriba, al hablar de este elemento. Y, por tanto, si no podemos sustituirlo por le o les, pero sí por la, las, lo o los, es CD y no CI.

¿Aún dudamos? Inventemos un CD para el verbo (no siempre se podrá, pero en este caso sí). «Bertuccio gritó estupideces», así, sin CI. No sabemos si le grita a uno o a varios individuos, por tanto tendríamos la duda de si escribir «le» o «les», mas podemos poner uno de los dos. Podríamos escribir «Les gritó estupideces» y sería correcto, pero nos damos cuenta de que estupideces no puede desaparecer así como así, porque el pronombre les no equivale a esas estupideces. Tendríamos que decir «Las gritó» para referirnos al CD, pero no nos estaríamos refiriendo con ese «las» al cochero, que es CI en esta oración. ¿Me explico?

Y otra vuelta de tuerca: parafraseando a Dumas de mala manera escribamos: «Bertuccio gritó estupideces al puto cochero». ¿Qué gritó? Estupideces (CD).  ¿A quién? Al puto cochero (CI). Y aplicando la regla del «le/s» obtendríamos: «Bertuccio le gritó estupideces» o, incluso, podría duplicarse el CI sin problemas con este resultado: «Bertuccio le gritó estupideces al puto cochero». Y que don Alejandro me perdone por la modificación…

Cómo identificar el Complemento indirecto de la oración

Una tercera prueba consistiría en reescribir la frase según la estructura SE + CD + Verbo. «Se las gritó». Más claro: «Se (al cochero) las (estupideces) gritó».

He sudado la gota gorda hasta aquí porque esto del complemento directo e indirecto es más complicado de lo que pensaba y hay mucha información incorrecta tanto en las redes como en lo que se nos enseñaba en las escuelas cuando yo era chiquitín. Espero haberlo dejado claro y no haber cometido ningún error que os lleve a confusión, si fuera así ruego me lo comuniquéis para corregir. Pero lo que está bastante claro es que el CD puede ser sustituido por la, las, lo y los y el CI por le y les.

Y hasta aquí el preámbulo (me he pasado, lo sé). Ahora vamos al tema que nos traía aquí: el leísmo. Como veréis, está muy relacionado con lo que acabamos de ver.

EL LEÍSMO

Hay DOS TIPOS DE LEÍSMO en función de a qué se refiera el pronombre:

a) Leísmo de persona.

b) Leísmo de cosa.

A.- Leísmo de persona.

En el caso de la lengua culta se admite el leísmo cuando nos referimos a una persona masculina. Sin embargo, se considera erróneo utilizarlo en referencia al femenino o a cosa. Algunos ejemplos admitidos a continuación (ya sabéis que intento evitar los ejemplos incorrectos, entre otras cosas para que los que tenemos memoria fotográfica no se nos quede grabado y acabemos usándolo mal): 

«—¡Ah! ¡Es verdad! —dijo el conde—, es una imprudencia. Pero, decidme, ¿el conde de Morcef viene algunas veces a la ópera? Le he buscado por todas partes y no lo he visto». (El conde de Montecristo, Alejandro Dumas).

Aquí vemos que indistintamente se puede utilizar lelo. Ahora bien, tened en cuenta que el sujeto de la oración busca al conde de Morcef y que, aquí, ese conde es CD (ver más arriba las explicaciones sobre CD y CI en caso de duda), pues puedo sustituirlo por «lo» y, en este caso, también por «le» al tratarse de un leísmo admitido (aunque yo, personalmente, preferiría dejarlo en «lo»). Acordaos de cuando «grité al puto cochero», que podría cambiarlo por «le grité» pero no por «lo grité». Aquí puedo decir perfectamente «Lo he buscado por todas partes» por el hecho de tratarse de un CD. Por tanto, el traductor de Dumas aquí comete un leísmo, aunque en este caso está admitido y por tanto sería válido.

«—Bien, Viernes —le pregunté—, ¿qué pretendes hacer ahora? ¿Por qué no le disparas?». (Robinson Crusoe, Daniel Defoe).

En este caso, estamos ante un CI puro. Le pregunté a Viernes. Pero no puedo decir «Lo pregunté», pues desvirtuaríamos el sentido de la frase. Igualmente, no puedo decir «lo/la disparas» porque me estaría refiriendo al revólver o arma en cuestión y también estamos ante un CI ya que se refiere a dispararle a alguien o algo. En este caso NO es leísmo, pues el leísmo se da, como decía más arriba, cuando usamos le o les como CD, pero aquí, insisto, es CI. Por tanto, es correcto.

Portada de Robinson Crusoe de Daniel Defoe del que saco ejemplos para los trucos de ortografía leísmo y laísmo

«[a Daria Alejandrovna] Le gustó también la manera cómo se arrastraba». (Ana Karenina, León Tolstoi).

No se le ocurre a Tolstoi (o a su traductor, en este caso) decir que la gustó. Efectivamente, es así, puesto que estamos ante otro CI y, por tanto, NO es leísmo. Luego, más abajo, hablaremos brevemente de los laísmos.

«(…) mientras Jussac se ponía en pie, deslizándose como una serpiente bajo su acero, [D’Artagnan (es el sujeto)] le [a él, a Jussac, por tanto Complemento indirecto y, por tanto, perfectamente válido el uso de le] pasó su espada a través del cuerpo». (Los tres mosqueteros, Alejandro Dumas).

Sencillo ejemplo en el que vemos otro caso en el que NO hay leísmo, pues ese le actúa correctamente como CI referido a Jussac.

Ahora bien, el leísmo de persona en plural (es decir, cuando el «les» ejerciera función de CD) no se consideraría recomendable bajo ningún concepto.

«El señor de Trèville bramó en voz alta contra sus mosqueteros, y los felicitó en voz baja». (Los tres mosqueteros, Alejandro Dumas).

¿Les felicitó? ¡Ni de coña! Tened en cuenta que aquí el señor de Trèville felicitó a sus mosqueteros y que podemos sustituir a los mosqueteros por los, escribiendo «El señor de Trèville los felicitó», por tanto es CD, no CI y, recordemos, en el caso de CD no se admite la sustitución con «les», en plural. Por tanto, no se admitiría el leísmo en este caso. Ahora bien, insisto con el singular: si este hombre felicitase a un solo mosquetero podríamos decir perfectamente que el señor de Trèville le felicitó, leísmo admisible, aunque sigue siendo CD puesto que también es sustituible por lo: «El señor lo felicitó».

EN RESUMEN, es leísmo de persona si usamos le o les como CD en lugar de usar la, las, lo o los. Aún así se admite ese leísmo en los casos masculino singular. Se consideraría leísmo incorrecto referido a cosa (como veremos a continuación) o al femenino, así como en plural. No os preocupéis: luego os lo resumo de nuevo y ya con todo.

B.- Leísmo de cosa

Cuando el pronombre no se refiere a una persona estaríamos hablando de leísmo de cosa. En este caso, siempre se consideraría incorrecto utilizar leles.

«(…) en el momento que tengo lo que quiero, que es bueno, que lo he pagado, y lo he ganado, desaparecerá todo, (…)». (Los miserables, Victor Hugo)

Como vemos en este texto de Los miserables, podríamos decir, siguiendo las reglas más arriba expuestas, «he pagado eso», por lo que comprobamos que nos encontramos ante un CD y no un CI. Por tanto esto es correcto, pues se evita un leísmo que no estaría aceptado por la RAE. Lo típico que a veces oímos o leemos de «He cogido este bizcocho, he ido a la caja y le he pagado», refiriéndose al bizcocho (otra cosa sería que ese le se refiriera al cajero) sería un caso de leísmo no admitido y, por tanto, incorrecto.

EXCEPCIONES:

También se admite el leísmo en algunos casos como estos:

1.- El leísmo de cortesía.

Me refiero, por ejemplo, a cuando saludamos en una carta. Por ejemplo: «Le saluda atentamente, Sergio Reyes»

2.- Sustituyendo a ustedustedes.

No necesita mayor explicación. En el tratamiento de ustedustedes podemos utilizar el leísmo sin problemas, aun cuando sea como CD o femenino. «Mi jefa les atenderá [a ustedes]» es tan válido como «Mi jefa las atenderá» o «Mi jefa los atenderá» (es CD porque podemos sustituir sin problema por las y los), igual que «Mi jefa le atenderá [a usted]» valdría tanto como «Mi jefa lo atenderá» o «Mi jefa la atenderá».

RESUMEN DEL LEÍSMO:

  • Le y les son correctos cuando se usan con función de complemento indirecto (CI). ¡SE PUEDEN USAR!
  • También se aceptan como correctos le y les cuando se usan con función de complemento directo (CD) en casos de masculino singular, leísmos de cortesía y algunos verbos y casos muy concretos en que también se admite y en los que no he querido entrar, pero que si tenemos duda podemos usar la, las, lo o los para no equivocarnos. ¡SE PUEDEN USAR!
  • Es incorrecto en el resto de casos en que le y les actúan con función de complemento directo (CD). ¡NO, NO Y TRES VECES NO! ¡NO SE PUEDE USAR!

Más información y ejemplos sobre leísmos en la RAE.

LOS LAÍSMOS

Se habla de laísmo cuando se utiliza lalas como complemento indirecto femenino, ya que al tratarse de CI debería ser leles. Por tanto es una construcción incorrecta.

Normalmente me encuentro con más casos de laísmo de persona que de cosa —por lo que he podido informarme parece que, de hecho, es lo habitual—, pero debemos tener en cuenta que son inaceptables los dos casos, al menos en la lengua culta. Y yo reconozco que tengo cierta tendencia al laísmo y me tengo que esforzar para no perpetrarlos —y aún así alguno se me cuela, ya os lo aviso—. Por tanto, debe quedarnos claro que no podemos decir ni escribir La envié dos cartas, sino Le envié dos cartas —qué bonito suena y qué pena que se haya perdido eso de las cartas…—, ya que aquí actúa como complemento indirecto del verbo enviar (el CD serían las dos cartas). Así que ni lenguaje inclusivo ni leches en vinagre. A desterrar el laísmo de nuestro lenguaje ya mismo. O ya mesmo, como diríamos en murciano.

«Y le dijo tantas cosas y tan bien que la pobre niña [Ketty], que no pedía otra cosa que creerlo, lo creyó…» (Los tres mosqueteros, Alejandro Dumas).

Ni a Alejandro Dumas ni a su traductor se les hubiera ocurrido escribir «Y la dijo tantas cosas …», pues incurriría en grave perpetración de laísmo. Recuerda: Se (a ella, CI) + lo (tantas cosas…, CD) + dijo (verbo) a ella, por tanto queda claro que el CI es Ketty y siendo CI se utiliza le o les, no la ni las.

Sí podemos utilizar lalas para el acusativo y el CD. Ejemplos:

Y el Cid para sí decía:
«Comprendo que se defienda:
mas no que ofenda su honra
publicando sus flaquezas.
Si me quiso y no la quise,
secreto entre los dos era:
por cima de las murallas,
¿a qué sus secretos echa?
y con el Rey me maldijo…
¡maldita sea su lengua!
Sobre Zamora vendremos
el Rey y yo por bien sea.» (La leyenda del Cid, José Zorrilla).

«No la quise», al no ser CI se puede utilizar el la.

«El señor Magdalena entró en la habitación y se paró junto a la cama; miraba alternativamente a la enferma y al crucifijo, lo mismo que dos meses antes cuando la visitó por primera vez. El rezaba, ella dormía, pero en aquellos dos meses los cabellos de Fantina se habían vuelto grises y los de Magdalena blancos». (Los miserables, Víctor Hugo).

Igualmente, el la tiene función de CD y por tanto es correcto.

RESUMEN DEL LAÍSMO

  • Se puede usar la y las cuando actúan como complemento directo (CD).
  • Nunca es correcto la y las cuando actúan como complemento indirecto (CI).

Más información y ejemplos sobre laísmos en la RAE.

LOÍSMOS

No contaba con hablaros del loísmo, pero ya que andamos por estos derroteros, os voy a ahorrar el tormento porque la regla es tan idéntica a la del laísmo que os la resumo en un momentín:

RESUMEN DEL LOÍSMO

  • Se puede usar lo y los cuando actúan como complemento directo (CD).
  • Nunca es correcto lo y los cuando actúan como complemento indirecto (CI).

Y por ahora eso es todo. Sé que me he extendido, se podría haber resumido mucho más, pero he querido desgranarlo al máximo para que no os queden dudas de ningún tipo.

Espero que os sea de utilidad. ¡Feliz escritura!

4 comentarios en «Trucos de ortografía no sólo para escritores: el famoso leísmo y, también, los laísmos»

  1. Me ha servido de ayuda estoy viendo sus consejos de ortografía y me gusta un monton como los va ilustrando con citas de libros mas o menos celebres deseando leer el proximo

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